Un blog dedicado a aquellos adolescentes con problemas de identidad y adultos que se disfrazan como tales pero los siguen teniendo.

23 abr 2012

Canción para los días de la muerte

He llegado a un punto en la adolescencia,
(casi en su final según la Organización Mundial de la Salud, los psicólogos, la sociedad y la basura oligárquica)
en el cual lo existencial domina desde mis estados anímicos
hasta mis estados psíquicos.

Si yo soy así,
¿no es por culpa de la droga?
¿estaré en la víspera de desfallecer?
quién sabe,
por las dudas vivo el hoy,
aunque en penumbras me halle tiernamente.

Recuerdo una vez,
un confuso episodio
donde una chica,
mientras estábamos en su habitación escuchando Joy Division
tomó los dedos de mi mano,
los llevó a su boca,
y comenzó a lamerlos provocativamente.
En mi trance desconcertante ante su inesperada acción
ella solamente se limitó a decir:
"Perdoname, pero hasta acá llega nuestra amistad, Nico".
El resto es historia.

Hechos como esos en mi corta vida hay varios,
algunos más bacanales,
otros turbios y desesperantes.

Son algunas de estas cosas,
las que a un joven como yo tienen preocupado,
porque claro,
son espectaculares,
pero si miramos desde un ángulo,
¿no me estaré volviendo un machista siniestro?
y eso que defiendo asérrimamente los derechos femeninos,
pero como usted sabe, señor lector
la llegada del sexo a la vida humana cambia en todos los sentidos la cabeza de uno.

Pero antes de terminar esta breve reflexión sobre mi rutina, quisiera dejar en claro algo:



A partir de esta lectura,
llamaré,
condecoraré y/o
denominaré
al que crea por completo lo relatado en este texto
como un completo idiota.

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