Excitante instante
en el cual tu suave contoneo obliga a que te acomodes el bretel.
Lo hacés moralmente,
pasivamente,
rodeándote un aura tan lúgubre...
Mejor, en mi opinión sería
que,
o lo ignores, o lo olvides,
o lo dejes caer
dando a entender lo obvio
destapando el velo,
pavor a tener vergüenza
así el pudor no se cierne sobre tus pechos
y a su vez éstos conozcan
lo propio, lo ajeno,
tu adentro, mi cuerpo.
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